De Villagarcía no se puede negar su remota antigüedad. Para algunos investigadores, Villagarcía fue la célebre Intercatia de los vacceos, ciudad inmersa en la vía romana número XXVII entre Astúrica y Caesar Augusta.

 

        Muy importante a fines del siglo XI, la primera noticia referente a la villa la proporciona Fr.José Pérez en su “Historia del Real Monasterio de Sahagún”, al hablar de la fundación del cenobio benedictino San Salvador, con su filial la Iglesia de San Boal, en el año 1097, por el caballero Nepociano Bermúdez, que tenía grandes posesiones en estas tierras. En su testamento, deja al monasterio de San Salvador "las casas y heredades que tiene en territorio de Campos de Toro, junto a la corriente del Sequillo en la Villa que llaman por nombre García".

 

Actual Caño de San Boal, en Villagarcía - (Ampliar)

Retrato de Alfonso XI, anónimo

 

        En 1319, la titularidad de la villa recayó en María de Molina, abuela de Alfonso XI el Justiciero. Perteneció a la corona y luego fue del patrimonio particular de la reina Doña María de Portugal, su mujer, quien en 1356, encomendó su custodia a Gutierre González Quijada (II): “E mando a Gutierre Quijada, que tiene el mío Alcázar de Villagarcía...”.

 

        El 22 de enero de 1387, el rey Juan I de Castilla dona el señorío de Villagarcía a Gutierre González Quijada (III), que vinculará definitivamente Villagarcía de Campos a la Casa de Quijada.

 

 

        El señor de Villagarcía se contaba entre los caballeros que formaban parte de la Casa de Don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla y favorito del rey Juan II de Castilla, quien propondrá a Gutierre González Quijada (IV) dar muerte al Condestable, a lo que él se niega.

 

        Con Juan II, luchó contra los moros en Granada e intervino eficazmente para librar al monarca de la prisión de Tordesillas. Al estilo de los Caballeros de aquella época, tomo parte en el “Paso Honroso” de Suero de Quiñones en 1434. El Duque de Rivas, en su poema “Paso Honroso” dedica unas sonoras octavas reales a uno de sus combates.

Álvaro de Luna, Gran Maestre de la Orden de Santiago

 

    Cervantes, en el Capítulo 49 de la primera parte del Quijote, menciona las hazañas de este Gutierre González Quijada, y a su ingenioso hidalgo manchego le hace descendiente del ilustre linaje del Señor de Villagarcía:

 

 

    “Si no, díganme que no es verdad –replica Don Quijote-, que fue Caballero andante el valiente lusitano Juan de Merlo, que fue a Borgoña y se combatió con el famoso Señor de Charní, llamado mosén Pierre; y las aventuras y desafíos que también acabaron en Borgoña los valientes españoles Pedro Barba y Gutierre Quijada (de cuya alcurnia yo desciendo por línea recta de varón) venciendo a los hijos del Conde de S. Polo”

 

    El Señorío de Villagarcía y los Quijada seguirán apareciendo como hombres de armas al servicio del rey: Enrique IV, Reyes Católicos y el breve reinado de Felipe el Hermoso.