Como una de las respuestas al Protestantismo y fiel a las directrices del Concilio de Trento, en 1534 San Ignacio de Loyola había fundado en París la Compañía de Jesús. Confiando plenamente en los hombres que componían la nueva Orden religiosa, muerto Don Luis Quijada, Doña Magdalena lleva a cabo la idea de levantar un gran Colegio-Noviciado de jesuitas en Villagarcía y, en su iglesia, hacer la capilla-panteón para enterramiento suyo y de su esposo.

 

    Se construye así la Colegiata de San Luis, primer ejemplar de iglesia contrarreformista de Castilla y una de las primeras de España, testimonio claro de la influencia directa de El Escorial y modelo de construcción de lo que posteriormente se ha denominado estilo jesuítico.

 

Colegiata de S. Luis - (Ampliar)

    En 1577 llegan al nuevo Noviciado los primeros novicios, comenzando a funcionar el Colegio de las primeras letras, donde se enseñaba a los niños a leer y escribir y, posteriormente, el Colegio de Humanidades, que aplicó como modelo educativo el “Modus parisiensis” del que derivaría la “Ratio studiorum”:

 

    “La Compañía de Jesús sabe muy bien que el oficio de Maestro no se ha de practicar como el de enseñar perros; ni con aquel rigor inclemente, y severidad indiscreta, que no enseña más, que a temer, ni dexa más impresiones, que de terror, cuya resulta es quedar los aprendices tan animales, como antes, o un poco más embrutecidos. Por eso el méthodo, que practica, como reglado por la discreción, y suavidad, aun a los que recibe semibrutos, les restituye racionales”, dirá el P. Isla refiriéndose a este modelo.

 

    En 1585 ya había unos 200 niños de escuela y 330 estudiantes, cifra que, pasados los años, fue incrementándose hasta superar el millar en 1760.

    Para surtir de buenos libros de texto a tan elevado número de alumnos, en 1756, época de máximo esplendor del Colegio, el P. Idiáquez, Rector del Noviciado, pone en marcha la imprenta que difundió por España, Portugal, América y Filipinas la cultura del mundo clásico con sus textos escolares de latín y griego. Se imprimen en Villagarcía selecciones de Cicerón, Virgilio, Ovidio, Horacio y Fedro, entre otros clásicos, y una Gramática Griega, muy pedagógica, que tendrá enorme éxito en toda España.

 

    Coincidiendo con esta etapa esplendorosa del Colegio, y después de hacer el noviciado de 1719 a 1721, vuelve a Villagarcía el P. Isla, al lugar “donde estoy más gusto, vivo con el descanso con que nunca he vivido, trabajando más de lo que jamás he trabajado… Cada día son mayores las instancias de grandes personajes para que pase a Madrid; pero por mi gusto y elección, primero iré a galeras… ¡Viva Villagarcía! y el que deseare otra cosa, a los orates. Yo no trueco mi era ni mi trillo por sus jardines y por sus coches”. Aquí escribió la obra que más renombre le ha dado, Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes; y aquí vivió siete años seguidos, de 1753 a 1760.

Retrato del P. Isla

Carlos III de España

 

    En 1767, en pleno apogeo de los estudios clásicos del Colegio, un decreto del rey Carlos III desterraba a los jesuitas de España: el 4 de abril los jesuitas de Villagarcía partían para el destierro, volviendo de nuevo en 1816. Sólo permanecieron aquí 4 años. La disolución de la Compañía de Jesús decretada por Fernando VII en septiembre de 1820 obligó a los jesuitas a abandonar por segunda vez Villagarcía, a la que no volverán hasta 1959.

 

    El gran edificio estuvo vacío y abandonado durante muchos años. En 1808 y 1809, durante la Guerra de la Independencia contra Napoleón, sirvió de cuartel a las tropas francesas.

 

    El año 1845 el edificio colegial fue vendido. Del magnífico claustro no queda nada. Solamente se ven algunos muros de las dependencias contiguas al Colegio, donde está instalado hoy día el Ayuntamiento de la villa y algunas viviendas de particulares.

 

    El nuevo Noviciado anexo a la Colegiata que comenzó a funcionar en 1959 ha llevado a cabo desde su fundación actividades y transformaciones adaptadas al ambiente y a la fuerte evolución que han experimentado la Iglesia y la Sociedad española durante este período.

 

    Hoy es lugar de retiro para los Jesuitas, Casa de Ejercicios Espirituales, de convivencias, reuniones, silencios, encuentros..., toda una actividad que aprovecha la Casa y su entorno natural como extraordinario complemento.

 

Noviciado actual - (Ampliar)